Hay algo que me llama la atención desde hace años,... Cuando pensamos en fantasía solemos viajar muy lejos. Nuestra mente vuela automaticamente a: reinos medievales, ciudades inspiradas en Europa, castillos imposibles en medio de las montañas. bosques encantados que están a miles de kilómetros de distancia y cosas muy.... Foraneas....
Y está perfecto.
Yo también crecí leyendo muchas de esas historias o incluso más asiaticas, con dragones, templos perdidos, cosas misticas altamente influenciadas por cuestiones culturales, ropas, peinados, simbologia, etc.
Pero en algún momento me encontré haciéndome una pregunta bastante simple:
¿Por qué la magia siempre parece ocurrir en otro lugar? El realismo mágico existe, pero no esta tan arraigado como lo anterior.
Hasta que llegó Witch Hat Athelier con un enfoque distinto. Magia con simbolos, es como volver un poco a las viejas raices de sibilizaciones antiguas pero sin perder la escencia de su construcción de mundo con sus propias reglas y limitaciones.

Y además me encanta sumar esto... Argentina es un país raro.
Y lo digo en el mejor sentido posible.
Tenemos pueblos que parecen detenidos en el tiempo, vias y estaciones abandonadas, bosques donde el silencio se vuelve incómodo,montañas que cambian completamente de aspecto dependiendo de la hora del día. Estamos llenos de historias familiares tremendas que pasan de generación en generación hasta que nadie sabe exactamente qué parte fue verdad y qué parte fue inventada... Si es que realmente fue inventada *guiiño, guiño*
Si uno se pone a mirar con atención, material no falta.
Entonces... ¿Por qué nos cuesta tanto imaginar historias fantásticas ocurriendo acá? En este hermoso pais.
Creo que una parte tiene que ver con la costumbre.
Durante mucho tiempo consumimos fantasía... importada, digamos. Y cuando digo importada no me refiero solamente a libros. También películas, videojuegos, series, cómics y prácticamente cualquier otra forma de ficción.
Nos acostumbramos a que la magia hablara otro idioma.
Como si lo fantástico necesitara ocurrir necesariamente en otro continente para resultar interesante. O incluso en otro idioma.
Pero cuanto más escribo, más me pasa lo contrario. Cada vez me interesa menos inventar un reino lejano y cada vez me interesa más preguntarme qué ocurriría si lo imposible apareciera en un lugar que reconocemos.
¿Qué pasaría si una bruja clasica criada en el medio del campo tuviera que irse a vivir a un departamento en una ciudad argentina? ¿Qué secretos podrían esconder los pueblos pequeños donde todos se conocen? ¿Qué ocurre cuando una historia de fantasía se cruza con nuestra propia geografía, nuestra historia y nuestras costumbres?
No tengo una respuesta definitiva.
Y probablemente tampoco la busco. Lo que sí descubrí es que muchas de las historias que terminan apareciendo en Universo Cardinal nacen justamente de esa pregunta. No de construir un mundo completamente nuevo, sino de observar el que ya existe y preguntarme qué ocurriría si algo imposible apareciera en medio de él. Porque a veces la fantasía no necesita llevarnos muy lejos....
... A veces alcanza con mirar el lugar donde vivimos desde una perspectiva distinta.
Muchas de las historias que forman parte de Universo Cardinal nacieron precisamente de esta pregunta.
¿Qué ocurre cuando la magia aparece en lugares que reconocemos?
Si te interesa explorar algunas de esas respuestas, podés empezar por Diario de una bruja promedio, Una noche en la estación abandonada o Errores heredados.
